Una familia artesana centenaria.
Hernández alfareros es la séptima
generación de alfareros que luchan para que esta tradición ancestral no desaparezca, ya que
habla de sus vidas, de su cultura y de su historia. Se encuentra en la ciudad de Totana, “ciudad
alfarera” como una de sus señas de identidad, y reconocida como uno de los primeros pueblos
alfareros de España.
Fue Pedro Hernández quien fundó la alfarería en 1862, después el
negocio se ha transmitido de padres a hijos, generación tras generación.
Premio Mercurio 2005 a la Artesanía
Galardón otorgado por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Murcia reconociéndonos como Empresa Centenaria (galardonada en 1999 y 2005) por la gran contribución al desarrollo económico y social de la región.
En 1976 se constituyó como Romero y Hernández, S.L., de la que ha formado parte Andrés Hernández hasta su jubilación. Ahora la séptima generación, Pedro José e Iluminada (hijos de Andrés), se encuentran a cargo de esta alfarería, y de ellos depende mantener viva esta tradición alfarera.
Totana "ciudad alfarera"
Para realizar una mención histórica,
comenzaremos diciendo que Totana es una ciudad de producción alfarera que se remonta a la
primera mitad del siglo XVI. Tomó el nombre de “Totana, ciudad alfarera” por el Gremio Regional
de Artesanías Varias en su día. En esta localidad se ha trabajado durante muchas generaciones la
modelación artesanal del barro. Pero podemos decir que la tradición se remonta a nuestros
antepasados de La Bastida, una civilización argárica que hace 4200 años estuvieron asentados en
esta localidad. De ellos se han recuperado piezas hechas de cerámica, que muestran su vida
cotidiana y el uso de las mismas.
Por tierras murcianas han pasado muchas culturas, y
muestra de ello son algunos restos que se han podido rescatar, como por ejemplo, jarras, ánforas
y otros utensilios de barro que fueron utilizadas por fenicios, iberos y romanos, Y entre ellas,
cabe destacar la fuertemente arraigada tradición minera y las importantes factorías de salazones
que existían en los pueblos cercanos de Águilas y Mazarrón.